La actual produccion del anime ( animacion japonesa ) ; con el éxito de sus series y largometrajes por el mundo no hubiese existido sin lagran labor que se realizaron un grupo de dibujantes que se lanzaron a experimentar a principios del siglo XX, con el deseo de darle movimiento a objetos e imágenes. En todos estos cortometrajes encontramos rostros típicamente japoneses y en ocasiones muy realistas, en contraposición al diseño estandarizado del anime actual. Sus temas no son sólo leyendas y cuentos populares japoneses, sino chinos y europeos, demostrando así gran interés hacia otras culturas. Siendo los dibujos producidos en Estados Unidos una gran influencia para los directores japoneses, influencia notable en varias películas, consiguen crear desde los inicios un cine de animación propio, de grandes características, de una notable expresividad gráfica y fluidez en el movimiento. En este texto como menciona el titulo hace una breve reseña de la historia de la animacion japonesa descubriendo sus inicios , su notable evolución y su influencia en los directores actuales.
Un poco de historia ...Tras la llegada del cinematógrafo de los hermanos Lumière en 1896 a Japón, la importación de películas europeas y americanas de animación adquieren gran éxito de público. La primera iniciativa de realizar animación en Japón data de 1916 por la sociedad Tensaku. Le encargarán al célebre dibujante de cómic de la época Oten Shimokawa (1892-1973) la producción de dibujos animados. Shimokawa era muy buen dibujante pero desconocía el proceso técnico de la animación y ningún documento al respecto existía en Japón. Tras varios meses y grandes esfuerzos consiguió realizar Imokawa Mukuzo genkanban no maki. La animación japonesa había nacido y la primera proyección pública tuvo lugar en enero de 1917. Otro pionero de la animación japonesa es Seitaro Kitayama, pintor de estilo occidental. Maravillado por el grafismo de las animaciones norteamericanas se presenta con sus proyectos en el estudio Nikkatsu y le encargan la producción de una serie típicamente japonesa. Pero Kitayama, al igual que Shimokawa ignoraba las técnicas de los dibujos animados y tras un arduo trabajo consigue terminar su primera película “La guerra de los monos y los cangrejos” (Sarukani kassen) inspirado en un cuento del siglo XIV. Fue proyectado en 1917 y obtuvo gran éxito de público. El tercer protagonista de los inicios de la animación japonesa es Junichi Kouchi (1886-1970), dibujante de manga. El estudio de producción y distribución Kobayashi Shokai le encarga “El flamante nuevo sable de Hanawa Hekonai” (Hanawa Hekonai Shinto no maki), convirtiéndose así en la primera animación de género histórico. La película se estrenó en junio de 1917 y obtuvo muy buena crítica por la calidad de su grafismo.
El año 1917 marca el inicio de la animación japonesa con sus tres pioneros, Shimokawa, Kitayama y Kouchi que no se conocían entre ellos y trabajaban solos con un material rudimentario. La mayoría de sus trabajos se basan en leyendas y cuentos japoneses. Shimokawa acaba sufriendo problemas de vista y tiene que abandonar la animación en los comienzos de su quinta película. Dejará los estudios Tenkatsu y volverá al cómic. Más afortunado que Shimokawa, Kitayama recogía un éxito tras otro. Se rodea de un equipo de asistentes a los cuales forma en las técnicas de animación. Hasta finales del año 1917 al menos 17 películas surgieron de los estudios Nikkatsu.
En marzo de 1918, la proyección pública de “Momotaro, el niño nacido de un melocotón”, adaptación de una de las leyendas más populares de Japón, fue todo un acontecimiento. En diciembre de ese mismo año, se estrena en Francia. Kitayama, consciente de su éxito y con ganas de independizarse, deja Nikkatsu y crea los estudios Kitayama. Desgraciadamente los cortometrajes realizados por estos tres pioneros de la animación en Japón se encuentran en muy mal estado y no existe su distribución.
En marzo de 1918, la proyección pública de “Momotaro, el niño nacido de un melocotón”, adaptación de una de las leyendas más populares de Japón, fue todo un acontecimiento. En diciembre de ese mismo año, se estrena en Francia. Kitayama, consciente de su éxito y con ganas de independizarse, deja Nikkatsu y crea los estudios Kitayama. Desgraciadamente los cortometrajes realizados por estos tres pioneros de la animación en Japón se encuentran en muy mal estado y no existe su distribución.
Los comienzos de esta industria emergente se vieron afectados con el terremoto que asoló Tokio en 1923. Kitayama lo pierde todo y se instala en Osaka. Deja la animación y se dedica a la producción de películas de imagen real y documentales. Mientras tanto en Tokio, los asistentes que Kitayama había formado se unen para reorganizar la producción. Una nueva etapa surgía en el desarrollo de la animación nacional: nuevos talentos habían nacido. Citamos, por ejemplo, a Zenjiro Yamamoto (1898-1981. Nombre de artista: Sanane Yamamoto ). Formado en la pintura tradicional se apasiona con la idea de animar y tras la intensa formación de Kitayama, Yamamoto se lanza a la realización y producción de dibujos animados. La reorganización de las productoras en años posteriores al terremoto permitió el resurgimiento de nuevos estudios, como Yokohama Cinema Shokai donde trabajaba Murata Yasuji (1896-1966). Encargado del grafismo e intertítulos de las películas mudas se interesa por los dibujos animados tras visionar numerosas producciones norteamericanas siendo su amigo Sanane Yamamoto quién le enseñe los entresijos de la producción. En cuanto a Kouchi, el tercer pionero, continúa dedicándose al cine de animación pero sus producciones son modestas. No es éste el caso de su asistente Noburo Ofuji (1900-1961), que tras haber sido formado por Kouchi se convierte en realizador independiente. En su primera película se inspira en el cuento de Las mil y una noches titulándolo “El ladrón de Bagdad”. Se estrena en 1926. Admirador de la expresividad y belleza que le producían las siluetas de la animación realizada por los hermanos alemanes Diehl que habían visto en 1924, se lanza a producir la primera animación japonesa con sombras chinas, “La ballena”. El mes de diciembre de 1930 marca los inicios de un nuevo realizador que será considerado como el padre de la animación japonesa. Es Kenzo Masaoka (1898-1988), originario de Osaka, que desde muy joven se interesa por el cine. Financia y realiza solo una película para niños “El palacio de marisco” (Kai no kyuden) en imagen real. Se introduce en el cine de animación con su segunda película “Sarugashima, la isla de los monos” (Nansensu monogatari – Sarugashima). Seguro de su vocación, convence a su familia para que le financien sus películas y la creación de un estudio propio en Kyoto en 1932. Durante esta época la productora Shochiku, que consigue pasar del cine mudo al cine sonoro, le encarga al estudio de Masaoka una película de animación hablada. Es Walt Disney quién había realizado la primera animación sonora con “Steamboat Willie” en 1928 ( esa del ratoncito mikey). Masaoka trabaja sin descanso durante 6 meses para realizar la primera animación japonesa sonora “El mundo del poder y de la mujer” (Chikara to onna no yononaka). La película se estrena en salas en abril de 1933. Siguiendo el ejemplo valiente de Masaoka, productores, directores y realizadores japoneses no tardan en dar el paso al cine de animación sonoro. Masaoka es conocido por su espíritu de curiosidad y su pasión por la innovación.
En su equipo existe un asistente con más talento que el resto, Mitsuyo Seo(nacido en 1911) que conoce el éxito con la realización de “Las águilas marinas de Momotaro” (Momotaro no umiwashi). Primer largometraje japonés de animación (37 min), estrenado en 1943. Es un encargo de la marina de guerra japonesa en dónde se cuenta a los niños el ataque a Pearl Harbor. Tras el éxito le encargan “Momotaro, Dios de las olas” (Monotaro, umi no shimpei). Su metraje, 74 minutos, fue excepcional para la época, pero cuando fue estrenado, en abril de 1945 (meses antes de la capitulación), los aviones americanos habían empezado a bombardear las ciudades y las pocas salas que no estaban destruidas, se encontraban vacías de público.
Un escolar que admiró profundamente las películas fue Osamu Tezuka (1928-1989) creador gráfico del anime japonés que conocemos hoy día: ojos grandes, como arcos ojivales; bocas pequeñas de reducidos movimientos, narices respingonas y cabellos lacios que caen sobre la frente en flequillo; movimientos limitados y fondos planos y estáticos.
Durante la guerra del pacífico la mayoría de los realizadores fueron movilizados. Para aquellos que no habían sido enviados al frente, las condiciones de producción eran realmente difíciles pero a pesar de todo algunos continuaron produciendo con los medios existentes al servicio de la propaganda militar. Un realizador destacable de la época fue Ikuo Oishi , que se hizo conocido en 1933 por “El zorro contra los ratones” (Ugoku-e kori no tatehiki). Maestro de la animación cómica en la línea de Disney. Oishi murió en el frente. Tenía 43 años y la animación japonesa perdió uno de sus talentos más prometedores.
Los realizadores trabajaban con métodos artesanales y material rudimentario. Normalmente trabajaban solos o con un reducido número de asistentes Su propia casa les servia de taller. Pero estas condiciones de trabajo verán su fin gracias a la creación de la productora Toei, creada en 1953 ya que su presidente Hiroshi Okawa crea en 1957 el primer gran estudio de animación en Japón, Toei Doga (en 1998, el nombre cambiará Por toei Animation). Equipado por maquinaria moderna es el primer estudio japonés en utilizar una cámara multiplano. En 1958 estrenan “La serpiente blanca”(Hakujaden), primer largometraje de animación japonesa en color. En esta productora comenzaran los grandes directores japoneses: Hayao Miyazaki (“La Princesa Mononoke”, “El viaje de Chihiro”… por nombrar las más conocidas) y Isao Takahata ( director de la famosa serie Heidi y de distintos largometrajes tales como “la tumba de la luciérnagas”). En 1985 formarán su propio estudio Ghibli.
A finales de los 80 surgirán directores como Katsuhiro Otomo (Akira ) y Mamoru Oshii (Ghost in the Shell, jin-roh) y tanto las series de animación como sus largometrajes son distribuidos por el mundo entero. La animación en Japón es una industria muy asentada que crea numerosos puestos de trabajo.
En su equipo existe un asistente con más talento que el resto, Mitsuyo Seo(nacido en 1911) que conoce el éxito con la realización de “Las águilas marinas de Momotaro” (Momotaro no umiwashi). Primer largometraje japonés de animación (37 min), estrenado en 1943. Es un encargo de la marina de guerra japonesa en dónde se cuenta a los niños el ataque a Pearl Harbor. Tras el éxito le encargan “Momotaro, Dios de las olas” (Monotaro, umi no shimpei). Su metraje, 74 minutos, fue excepcional para la época, pero cuando fue estrenado, en abril de 1945 (meses antes de la capitulación), los aviones americanos habían empezado a bombardear las ciudades y las pocas salas que no estaban destruidas, se encontraban vacías de público.
Un escolar que admiró profundamente las películas fue Osamu Tezuka (1928-1989) creador gráfico del anime japonés que conocemos hoy día: ojos grandes, como arcos ojivales; bocas pequeñas de reducidos movimientos, narices respingonas y cabellos lacios que caen sobre la frente en flequillo; movimientos limitados y fondos planos y estáticos.
Durante la guerra del pacífico la mayoría de los realizadores fueron movilizados. Para aquellos que no habían sido enviados al frente, las condiciones de producción eran realmente difíciles pero a pesar de todo algunos continuaron produciendo con los medios existentes al servicio de la propaganda militar. Un realizador destacable de la época fue Ikuo Oishi , que se hizo conocido en 1933 por “El zorro contra los ratones” (Ugoku-e kori no tatehiki). Maestro de la animación cómica en la línea de Disney. Oishi murió en el frente. Tenía 43 años y la animación japonesa perdió uno de sus talentos más prometedores.
Los realizadores trabajaban con métodos artesanales y material rudimentario. Normalmente trabajaban solos o con un reducido número de asistentes Su propia casa les servia de taller. Pero estas condiciones de trabajo verán su fin gracias a la creación de la productora Toei, creada en 1953 ya que su presidente Hiroshi Okawa crea en 1957 el primer gran estudio de animación en Japón, Toei Doga (en 1998, el nombre cambiará Por toei Animation). Equipado por maquinaria moderna es el primer estudio japonés en utilizar una cámara multiplano. En 1958 estrenan “La serpiente blanca”(Hakujaden), primer largometraje de animación japonesa en color. En esta productora comenzaran los grandes directores japoneses: Hayao Miyazaki (“La Princesa Mononoke”, “El viaje de Chihiro”… por nombrar las más conocidas) y Isao Takahata ( director de la famosa serie Heidi y de distintos largometrajes tales como “la tumba de la luciérnagas”). En 1985 formarán su propio estudio Ghibli.
A finales de los 80 surgirán directores como Katsuhiro Otomo (Akira ) y Mamoru Oshii (Ghost in the Shell, jin-roh) y tanto las series de animación como sus largometrajes son distribuidos por el mundo entero. La animación en Japón es una industria muy asentada que crea numerosos puestos de trabajo.
by Maria navarro
